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Akuyaku Reijou wa Danna-sama wo Yasesasetai. Vol 3- Capitulo 13

Volumen 3

Capitulo 13

La caverna comenzó a colapsar por completo.

Siguiendo a Nicole, la gente empezó a huir mientras gritaban. El miasma explotó en luces, las paredes se derrumbaron, el suelo bajo sus pies se desplomó.

"¡Si puedes, lleva a los heridos a un lugar seguro! Vigila a los niños! ¡Échale una mano a los ancianos!"

A través del caos, Camilla gritó órdenes. Ayudándose unos a otros, incluso los heridos y los niños pudieron salir de la caverna.

" ¡¿Han escapado todos?!"

Una vez que todos pasaron a su lado, Camilla miró sin aliento a la caverna mientras gritaba. Cualquiera que no lo hubiera hecho ya probablemente no lo iba a hacer. No había nadie allá atrás que siguiera moviéndose... No, lo había.

"¡Esperen, por favor, esperen! ¡Que alguien me ayude!"

Retorciéndose a la sombra de un reciente colapso, alguien se movió. Junto a ellos, otra persona se puso de pie, gritando pidiendo ayuda.

Cuando otra explosión iluminó la caverna, ella pudo ver quiénes eran en un destello de luz.

Fue esa chica, Irma.... Así como esa otra chica con pelo castaño y piel como una máscara de porcelana. Una criada con un lunar bajo los ojos.

"¡Frida fue atrapada bajo las rocas! ¡Por favor, no la dejen aquí! ¡¡Ayuda!!!

El pie de Frida había sido completamente atrapado bajo los escombros que cubrian su tobillo.

Tratando de escapar juntos, Irma había tomado la mano de Frida para huir. Frida nunca había sido una corredora rápida, así que Irma se quedó a su lado para asegurarse de que estuviera a salvo.

Pero, mientras las dos corrían, una explosión estalló a su lado. No fue una explosión masiva, pero fue suficiente para soltar rocas del techo.

Irma había estado justo frente a esa repentina reacción de energía mágica. Sorprendida por la repentina explosión, Irma se había detenido aturdida. Fue entonces cuando Frida lo vio. Por puro instinto, había empujado a Irma fuera del camino.

Irma se cayó, y para cuando se levantó, podía ver a Frida atrapada bajo los escombros.

"¡Frida!"

Irma corrió hacia ella en pánico. Las rocas que la inmovilizaban no se movían por mucha fuerza con la que empujaba. No había nada que Irma pudiera hacer para ayudarla sola.

La cara de Frida se retorció en agonía. No podía ver lo que le había pasado a su pie que había quedado atrapado bajo las rocas, pero no quería imaginárselo.

"¡Que alguien me ayude!"

Irma gritó desesperada mientras empujaba su cuerpo contra la mayor de las rocas caídas. Pero, como todos huyeron, nadie se detuvo para ayudar. Se alejaban cada vez más. El terreno tembloroso y las explosiones que sacudían la caverna hacían evidente que su tiempo se estaba acabando.

"Irma, para. Vete ya."

Como dijo Frida, ese rostro, una vez sin expresión, estaba teñido de tristeza. No había esperanza. No podía liberarse en absoluto. Su destino ya había sido sellado.

Pero Irma agitó la cabeza, lágrimas en los ojos.

"¡No! ¡Alguien, mi amiga es...! ¡Ayuda, por favor!"

Gritó a todo pulmón hasta que su voz se volvió ronca. Su voz incluso se elevaba por encima de las explosiones. Pero todo el mundo ya había escapado, ¿por qué regresaría alguno de ellos?

"¡Frida! No! Por favor, que alguien me ayude!!"

El húmedo frío de la roca se filtró en las palmas de sus manos mientras lanzaba su peso contra ella. Irma no sabía qué más podía hacer. La caverna se estaba calentando cada minuto debido a las explosiones, pero su cuerpo no sintió más que un terrible escalofrío, mientras el terror corría por sus venas.

"...¡eres una lenta!"

Mientras una voz llena de resentimiento sonaba en sus oídos, Irma levantó la cabeza para mirar. Había una sombra de una persona junto a ella, lanzando su peso contra la roca también. Esas delgadas manos suyas estaban plantadas sobre ella, tratando de moverla exactamente de la misma manera que ella lo había hecho. Esas manos.... Esas manos pálidas y gentiles que nunca antes habían conocido un trabajo tan pesado.

Irma parpadeó de pie estupefacta, preguntándose si estaba alucinando.

"¡¿Qué estás haciendo?! Deja de mirarme como una tonta!!"

"... Usted... ¿Por qué...?"

"¿Qué quieres decir con eso? ¿ que no estabas gritando pidiendo ayuda?"

El dueño de esos brazos delgados ni siquiera miró a Irma. Todo lo que hizo fue presionar sus manos contra la roca y empujar con toda la fuerza que pudo reunir.

"Pero... Usted... ¿Por qué me ayudaría?"

"¿Qué, preferirías que las dejara morir a las dos?"

"¡Deja de ser ridícula!", gritó mientras empujaba aún más fuerte.

"¡Asumí la responsabilidad! Así que si mueres, yo seré la culpable".

Incluso después de unir fuerzas con la sirvienta llamada Irma, su fuerza combinada ni siquiera era suficiente para mover esa roca.

Cada vez más, esa caverna empezaba a llenarse de escombros colapsados. Si las cosas continuaran así, ¿no se vería aplastada por su responsabilidad? Una roca de este tamaño no era algo que dos chicas hubieran podido mover en primer lugar.

- Cielos, ya nos estamos quedando sin tiempo....

A medida que se ponía más y más ansiosa, un par de manos se acercaron para presionar contra la roca sobre la cabeza de Camilla.

"Pongamos toda nuestra fuerza en el siguiente empujón."

"¿Eh...?"

Era una voz demasiado familiar. Mientras el sonido de otra explosión se propagaba a través de la caverna, esta vez Camilla pensó que estaba viendo cosas.

Sin embargo, la voz de esa persona sonó antes de que tuviera tiempo de estar confundida.

"¡Uno, dos, trees!"

Camilla instintivamente lanzó su peso contra la roca en el recuento final de esa voz. Poniendo toda la fuerza que le quedaba en sus brazos, se lanzó contra ella.

Y esa roca, que no se había movido ni un centímetro, se movió. Rodó completamente sobre su eje, cayendo en el charco de miasma junto a ellos.

Camilla, que había puesto todo su peso en ese esfuerzo, no pudo detener su impulso. Completamente concentrada en mover esa roca, ni siquiera pensó en amortiguar su caída. Pero justo antes de caer, algo la detuvo.

Algo atrapó el brazo de Camilla antes de que ella misma cayera en la piscina de miasma. Retrocediendo desde el borde de la piscina, Camilla sólo pudo recuperar la voz después de volver a recuperar los pies.

"...Lord Alois?"

No había nadie más que pudiera serlo. Había sido Alois quien había atrapado a Camilla antes de que cayera, y aún así le sostuvo el brazo.

"¿Cómo?"

- ¿Cómo es que estaba aquí? ¿Y por qué estaba solo?

A la pregunta de Camilla sobre una sola palabra, Alois también respondió brevemente.

"La salida está justo delante. Todos los demás ya se han puesto a salvo."

"¡¿Es eso cierto?!"

"Tenemos que salir de aquí también. ¿Puedes escapar por tu cuenta? Necesito cargarla o de lo contrario no lo logrará".

No había tiempo para celebrar. Mientras Camilla luchaba por dominar la casi abrumadora sensación de alivio que estaba a punto de robarle su sentido de urgencia, Alois cogió a Frida en sus brazos. Luego, miró a Camilla una vez más para asegurarse.

"No podemos quedarnos aquí mucho tiempo. ¿¡Estás segura de que no hay nadie más aquí!?"

"Si..."

Justo cuando estaba a punto de terminar de decir "sí", Camilla echó una última mirada alrededor de la caverna. La gente que había estado acostada desde el principio todavía no se había movido y nunca lo haría de nuevo. Tampoco había nadie atrapado bajo ninguna roca por lo que podía ver. No había ni una sola señal de movimiento.

Pero, Camilla lo vio.

Justo en medio de la caverna. Un bastón caído al suelo. La silueta de una persona pequeña, encorvada en el suelo sin moverse. Después de que todos los demás huyeron, esa anciana no había dicho una sola palabra.

"AHHHHH RAYOOOS!!!"

Camilla gritó exasperada.

Su cuerpo anciano ya no tenía fuerzas para mantenerse en pie. Era todo lo que podía hacer para seguir respirando esos alientos andrajosos y dolorosos.

Martha estaba convencida de que moriría aquí. Parecía apropiado, como alguien que había vivido toda su vida en esa ciudad. Un ciudadano de un pueblo minero no debería renegar de la idea de encontrarse con su fin en una mina. Cuando Martha era una niña, era común que los hombres fallecieran así. Y como una de las personas que dirigían la ciudad, había hablado con muchas familias afligidas a lo largo de los años que habían perdido a sus seres queridos en las minas. Alguien moría, otro ocupaba su lugar, así eran las cosas.

Martha era la misma. Si Martha muriera, alguien tomaría su lugar. Así es como han sido las cosas en esta ciudad desde el principio.

Entonces, ella debe enfrentar el final sin ser grosera. No te rindas a las emociones en el último momento. Nunca olvides el orgullo de Einst.

Eso es lo que ella pensaba.

Entonces, ¿por qué?

"¡Al menos mueve los pies un poco! ¡Pesas demasiado!"

"¿Cómo puede decirle eso a una anciana? ¿No tiene usted nada de compasión?"

Marta se sintió caminando, apoyada a ambos lados por dos mujeres. Más bien, estaba más cerca de ser arrastrado que de caminar. Una de ellas era la criada, Irma. La otra era Camilla, la futura esposa del odioso Duque. En su mano, Camilla también sostenía el bastón de Martha.

"Estuve pensando esto por un tiempo, pero realmente es una cabezota, ¿no? ¡Incluso era así con los niños antes!"

"¡No se puede evitar! Si tuviera que elegir entre ser considerada o morir, entonces es una decisión fácil de tomar".

Irma y Camilla gritaban una y otra vez. Sin embargo, por alguna razón, aunque los dos lo negarían definitivamente, sus disputas eran un poco más amistosas que antes.

"...no necesito su compasión."

Murmuró Martha, su voz débil. Las dos mujeres que arrastraban a Martha la miraron, pero no dejaron de moverse.

"Prefiero morir aquí que ser ayudado por un enemigo".

"¡Entonces esa es una razón más para que te ayude! ¡Estoy furiosa contigo, después de todo!"

Camilla gritó enojada, pero no mostró ninguna señal de dejar a Martha en absoluto. A través de los sonidos de las explosiones, lograron avanzar y llegar a la abertura de la cueva que conducía a la seguridad.

Delante de ellos, podían ver la espalda de un hombre que les guiaba, una luz mágica que brillaba en sus manos. A veces, se daba la vuelta y gritaba algo para animarles. Camilla y el resto le siguieron lo mejor que pudieron.

"Si realmente querías morir así de horrible, ¿por qué viniste tan lejos conmigo en primer lugar?"

Martha titubeó mientras Camilla la miraba dubitativamente.

De vuelta en los túneles, Marta había recorrido un camino totalmente agotador sólo para seguir a Camilla, cojeando con su bastón a través de ese terreno traicionero hasta que sus piernas se rindieron. A veces era apoyada por otros, a veces prácticamente se arrastraba en la oscuridad, pero ¿por qué?

Martha lo sabía bien. Aferrarse tan desesperadamente a la vida en su vejez, fue vergonzoso.

"...mostré un lado desagradable de mí misma."

"No hay nada malo en ser desagradable en un lugar así. Es mucho más saludable que anhelar la muerte".

Camilla dijo eso, mirando hacia adelante. Esa chica probablemente nunca había cargado algo tan pesado en su vida antes de ahora. El sudor le bajaba por la frente. Probablemente no había tenido tiempo de pensarlo, pero su cara estaba cubierta de tierra y su vestido estaba hecho jirones. Su maquillaje se había convertido desde hacía mucho tiempo en una víctima del miasma, el barro y el calor, mientras que su cabello estaba completamente despeinado. Se veía fea y sucia, una figura vergonzosa.

- Desagradable.

"Querer vivir, eso es natural. Todos los demás son iguales."

- La desagradable ...

Martha bajó la cabeza. Ya no podía mover las piernas. La única razón por la que aún estaba viva era por las dos chicas a cada lado de ella, soportando su peso mientras la llevaban adelante. Aunque había dicho que no quería ser ayudada por un "enemigo", tampoco se resistió a esa ayuda.

- La desagradable he sido yo.

"Por favor, pásame mi bastón."

dijo secamente Marta, mirando el bastón en las manos de Camila.

"Ya no necesito ayuda. Si no tengo otra opción que seguir viviendo, caminaré con mis propios pies".

Al escuchar las palabras de Martha, Camilla resopló burlonamente.

"Como quieras. Entonces, no te ayudaré más. Ya casi llegamos, así que haz lo mejor por tu cuenta, si quieres".

Levantando la cabeza, Marta vio una luz en el borde de su visión.

No era un resplandor mágico. Era la luz deslumbrante del sol.

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Referencias

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Comentarios

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Hikari17 activado :

Aaah! me encanta! me emocione mucho cuando aparecio Alois - hasta al final ninguna deja sus peculiares personalidades arrogantes :3 pero eso les hace ser ellas. Espero el proximo!! muchas gracias por su trabajo, a pesar de que no comento mucho siempre estoy pendiente de su trabaja :-D

Lore activado :

Hola! Hace poco encontré tu página y la verdad es que me hizo muy feliz. Gracias por las traducciones! ❤

Artemisa activado :

Por fin Lord Alois apareció y se encontraron, siempre trato de guiarlos con su magia tratando de hacer lo que le era posible, quiero saber que pasara cuando salgan, lo que Alois pensaba afuera con su gente y por supuesto con Camila perdida, estoy ansiosa por ver su reencuentro mas calmado y con tiempo. Gracias por su tiempo, dedicación y esfuerzo, esta obra me tiene enganchada.

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